jueves, 25 de junio de 2009

COMUNICADO DE LA IGLESIA EVANGÉLICA PERUANA

Señores:
Organizadores de Marcha por la Igualdad Religiosa en el Perú.
Presente.-

Agradecemos la invitación que nos hacen llegar para sus diversas actividades programadas, sin embargo quisiéramos manifestarles lo siguiente:

Siendo la IGLESIA EVANGELICA PERUANA una Institución Religiosa de 116 años de presencia evangélica, que en carne propia ha sido testigo del sufrimiento y encarcelamineto de sus miembros por el solo hecho de predicar el evangelio, lo que a través de nuestros líderes de entonces se luchó y se logró la apertura a la libertad que hoy gozamos de ya no ser perseguidos y encarcelados por causa de nuestra profesión de fe, nos extraña que como entidad evangelica centenaria no hayamos sido convocados ni para la organización de la MARCHA ni para la
conformación del COMITÉ DE PASTORES.

De la misma forma como la IGLESIA EVANGELICA PERUANA, no forma parte de la organización, promoción o auspicio de la Marcha convocada para el 11 de Junio, tampoco forman parte de estas actividades La IGLESIA ASAMBLEAS DE DIOS DEL PERU, LA IGLESIA PENTECOSTAL DEL PERU, LA IGLESIA PRESBITERIANA Y REFORMADA, ETC, NI NINGUNA OTRA ORGANIZACION EVANGELICA DE PRESENCIA Y TRAYECTORIA NACIONAL REPRESENTADA EN EL CONCILIO NACIONAL EVANGELICO DEL PERU, en tal sentido nuestra interrogante es a quien representan el denominado "Comité de Pastores", porque la REPRESENTACION MAYORITARIA QUE AGLUTINA A LAS PRINCIPALES IGLESIAS EVANGELICAS Y ORGANIZACIONES RELIGIOSAS DEL PERU ES EL CONEP, Y EL CONEP NO PARTICIPA EN ESTA MARCHA.

En tal sentido, la IGLESIA EVANGELICA PERUANA NO PARTICIPARÁ de dicha convocatoria, porque creemos que este momento en que el país se desangra por una serie de conflictos y problemas en el norte del país, lo que ha dado como consecuencia la muerte de pobladores y policias por la indeferencia de las autoridades del Estado y la intransigencia de algunos líderes que solo buscan ganancias o réditos políticos, sería desafortunado que "evangélicos de espaldas a la realidad nacional, marchen por la Igualdad Religiosa", cuando ahora debemos levantar nuestra voz de protesta por los hechos acaecidos y exigir a las autoridades de turno una explicación de los acontecimientos sucedidos y la justicia para los deudos de tan excecrables hechos.

Como IGLESIA EVANGELICA PERUANA, demandamos a nuestros gobernantes una explicacion por los hechos acaecidos y que caiga todo el peso de la ley sobre losq ue resulten resposables.


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Pr. Misael Borda Espinoza
SECRETARIO DEL CEN-IEP
Ofic:01-4596170 / Cel: 999001200
ministerios_activos@hotmail.com
ejecutivo_iep@ec-red.com
www.iglesiaevangelicaperuana.es.tl
http://hermanopablo.tripod.com
Aportes al Banco de Crédito
Cuenta: 191-0748550-0-10 (IEP)

Erase un 5 de junio

Crónica de Un cinco de junio[1]

Por: Antropólogo Jorge Arboccó Gallardo

Camino a Bagua

Es cinco de junio del año 2009, los informativos reproducen una andanada de noticias: la provincia de Bagua en la región Amazonas, es escenario de un enfrentamiento entre la Policía Nacional y los ciudadanos indígenas, que luego de más de 50 días de paro, están apostados bloqueando el Km. 200/2002 de la carretera Fernando Belaunde Terry (Marginal de la Selva).

En el transcurso del día, las noticias se tornan cada vez más sombrías. El enfrentamiento armado trae como consecuencia la muerte de policías e indígenas. La población indignada de Bagua sale a las calles en señal de protesta pero, también es reprimida y se declara, en medio del estado de emergencia vigente desde el 9 de mayo del presente, un toque de queda que rige desde la tarde hasta la mañana siguiente.

En el transcurso de la tarde nos dirigimos rumbo a Bagua. La gente por las calles y en los carros habla de cifras no confirmadas de muertos, heridos y desaparecidos, nadie sabe nada con exactitud pero, cada uno va formando una opinión sobre lo sucedido. En su mayoría, piensan que
no fue una actitud correcta la sostenida por el estado para poner fin al paro. El uso de armas contra civiles, no puede ser aceptado, una lanza contra un arma de fuego no tiene comparación, aún cuando los nativos hayan arrebatado algunas armas a los efectivos durante la
gresca, la lucha habría sido muy desigual y por lo mismo, no ameritaría un uso de fuerza tan desmedido. Aún con diversos puntos de vista, esto es lo que podemos resumir de lo dialogado y escuchado durante nuestro viaje.

Llegando al lugar de los hechos

Próximos a llegar a Bagua, en la ciudad de Pedro Ruiz, las rondas campesinas en una respuesta de indignación y solidaridad ante los hechos comentados por los medios de comunicación, cierran por unas horas la carretera. Hay que seguir caminando. Llegando ya muy de noche y previendo el toque de queda en Bagua, hay que descansar para reemprender el viaje temprano el día 6.

El trasporte es difícil, no muchos quieren ir a la ciudad de Bagua, temen un nuevo enfrentamiento. Finalmente la única movilidad en el momento completa el número de personas necesario y salimos. En el camino los camiones que van camino a San Martín, han quedado varados por una carretera provisional, la cual, hace buen tiempo mantiene en problemas a los viajeros dado que es muy empinada para la movilización de trasporte pesado. Los camiones cierran ambos carriles y están atascados, no hay pase hasta que venga un tractor. Hay que caminar y buscar una movilidad o seguir a pie los 45 km. restantes. Emprendiendo la marcha, finalmente alcanzamos una nueva movilidad.

En Bagua Grande y Bagua Chica.

Llegando a Bagua Grande encontramos la presencia aún activa de las rondas campesinas vigilando las calles. La población aún asustada, está a la expectativa de cómo transcurrirá el día. Terminado el primer tramo, seguimos a Bagua Chica. Pasamos así por el lugar del
enfrentamiento, “La Curva del Diablo”. Apostados en la misma, vemos muchos militares sentados y vigilantes; en los cerros, personal de la policía con sus armas ubicados en diversos puntos.

El carro sigue la marcha, pasa una camioneta con un soldado en la parte posterior apuntando con su arma hacia todas partes como si esperara una emboscada.

Minutos antes de Bagua Chica, nos llaman, hay un gran problema frente al cuartel “Héroes del Cenepa”. Un grupo de indígenas están en el sector El Milagro, han sido reunidos por la población y el municipio en un mercadillo local para curar sus heridas y cuidarles hasta que se calme la situación. Pero, surgió un problema, circulan rumores repentinos que los indígenas heridos estarían armados. En el interior del local hay hombres, mujeres, niños y ancianos indígenas junto con mujeres mestizas que han estado desde la noche anterior preparando una olla común y facilitando el alimento.

La prensa se aglutina, vienen tropas de la DINOES y el ejército, francotiradores se apuestan en los techos y todos rodean el local con sus armas reglamentarias, cascos y escudos. La situación se pone tensa. La población solidariamente se apuesta, a pesar del peligro, alrededor del local y pide que se habrá un dialogo. Las mujeres mestizas deciden salir y recalcan la situación: hay personas heridas, niños, mujeres, ancianos y muchos jóvenes indígenas.

Al frente, en el cuartel, un congresista, fiscalía, Defensoría del Pueblo y un representante de la Iglesia Católica discuten sobre las personas recluidas. Los hechos acontecidos en el exterior los
convocan. La Defensoría del Pueblo, el párroco y la fiscalía se acercan para dialogar con los indígenas. Se logra una fórmula de solución: tres camiones vendrían a llevar a los indígenas a la entrada de sus comunidades, previa revisión para confirmar si estos portan armas. El acuerdo se logra, la tensión va disminuyendo. En la ciudad, donde un grupo de indígenas y mestizos se había organizado para apoyar a sus hermanos del mercadillo, son dispersados rápidamente por bombas
lacrimógenas.

Se anuncia que el toque de queda iniciará a partir de las 3 p.m., faltan pocos minutos, una llamada de nuestra oficina nos informa que podemos pedir salvoconducto en el cuartel. Lo sacamos junto al conjunto de la prensa y vamos camino a Bagua Chica.

Nos instalamos y vamos a buscar a algunos amigos dirigentes que se encuentran escondidos. Nos proporcionan información e imágenes de los hechos.

La historia desde sus protagonistas.

La siguiente historia es recreada según lo contado por los dirigentes visitados durante el tiempo en mención.

“Son casi las seis de la mañana, como todos los días por más de cincuenta días de protesta, amigos y amigas de la población de Bagua nos acompañan con víveres. Un grupo va haciendo el desayuno de todos los días. Vamos bromeando entre nosotros para poder sobrellevar el cansancio y esperar el desayuno que ya viene sirviéndose.

Se escucha un enfrentamiento en la parte alta, por los cerros, empiezan a caer bombas lacrimógenas. Estamos rodeados de policías y militares. Llegan helicópteros y tiran más bombas lacrimógenas. Los cerros son incendiados, estamos totalmente rodeados. Se escuchan disparos. Los que están arriba por los cerros nos piden que los ayudemos, hay heridos de bala. Corremos a auxiliarlos, entre los heridos está Santiago Mauin. Evacuamos a las personas que podemos pero, las ráfagas de balas siguen hiriendo y matando a los que vamos llegando en auxilio de nuestros compañeros. No queda otra opción, hay que correr con los hermanos que hemos podido recoger. Abajo algunos amigos han traído motos, evacuamos por turno a los heridos lo más rápido que podemos, las motos van y vienen para llevárselos lo más lejos posible. Los cercos se han abierto un poco en medio de la persecución. Muchos aprovechan para huir del cerco, tanto por cerros
como por la parte baja.

Todos nos dispersamos por donde podemos, ya no hay nada que hacer, las balas y lacrimógenas llegan a todas partes. Hay que esconderse donde se pueda. Algunos mestizos nos auxilian y nos llevan al interior de sus casas y nos ocultan.

Cuando las cosas ya van calmándose, los policías se llevan a algunos indígenas y a los muertos los van apilando o dejando donde cayeron. Algunos mestizos amigos y dirigentes piden al ejército que les dejen pasar para recoger a los muertos. No quieren que nadie recoja a los muertos.

Ya pasado lo peor, por el momento, muchos nos quedamos ocultos por si tratan nuevamente de agredirnos. Las personas que nos ocultan nos van trayendo comida y nos ayudan para que algunos lleguemos ocultos a la ciudad. Ahí nos escondemos otra vez y tratamos de escuchar las
noticias y averiguar donde están los demás. Es toque de queda. No podemos salir, menos si somos indígenas, podríamos ser llevados a los cuarteles como escuchamos que les ha pasado a algunos amigos. Pedimos a algunos conocidos que vayan a los hospitales y nos digan qué ha
pasado. Efectivos de la Policía uniformados y de civil preguntan quiénes están siendo atendidos. Voluntarios de la población llegan en medio de la noche para acompañar a los heridos de modo de ayudar a prevenir la posibilidad de que sean llevados en medio de la noche.

Ha habido un saqueo en la ciudad, hay humo por todas partes, delincuentes comunes y personas enardecidas han quemado instituciones, carros y otros, además de saquear. La policía no los detuvo como sí lo hizo con los indígenas.

Todos estamos dispersos, nos preocupa que habrá pasado con los demás, nos indigna que el Estado diga “sólo hay tres indígenas muertos y nueve policías”.

Nos preguntamos:

¿Dónde están todos los demás muertos?

¿Por qué el gobierno da una orden violenta contra los indígenas y luego nos echa la culpa de todo?

¿Por qué se afanan en hacernos ver como salvajes por proteger nuestros derechos?”

Luego del miedo, la confusión.

Llegamos a la noche del día 6 y la confusión prima. Llamadas de aquí y allá indican una balacera, un muerto, que han cercado a los indígenas en los hospitales y las parroquias, entre muchas otras llamadas a las que acudimos descubriendo la falsedad del asunto. Recorremos los hospitales, vamos de Bagua Chica a Bagua Grande y, encontramos a personas solidarias cuidando desde muy temprano a los heridos, no solamente doctores y enfermeras, también voluntarios de la población
acudiendo en socorro de su prójimo.

Hay muchos heridos y los más graves son evacuados. Los que se van recuperando buscan asilo entre las parroquias y la población. Aún existe el miedo a mayores represalias. Volvemos a Bagua Chica y pasamos por las tranqueras de la policía que nos solicitan una y otra vez durante todo el camino, nuestros salvoconductos. Llegamos a la ciudad. Hay que juntar todas las imágenes y documentos que nos facilitaron durante el día y compartirlos con los demás. Termina un día más.

Un domingo diferente.

Amanece un domingo, no hay misas ni cultos, no al menos de manera pública. Las noticias narran el horror del 5 de junio. Queda la desazón al ver en los medios de comunicación, que la mayoría de comentaristas en estos, son personas del gobierno o muy cercanas al mismo. Nos preguntamos: ¿faltan analistas y especialistas en temas de conflictos en nuestro país?

Volvemos a recorrer los hospitales, la gente está saliendo de alta y aprovechando la mañana para volver a sus comunidades. Hay lamentos en un pasadizo. La familia del Santiago Mauin, llora desconsolada esperando la recuperación de su ser querido. Se preguntan ¿por qué lo han declarado muerto?

Vamos a ver al Alcalde, está organizando con la Cruz Roja, los ciudadanos organizados, la Defensoría del Pueblo y, junto a la fiscalía, una inspección a la zona del enfrentamiento donde se dice, aún quedarían personas muertas, heridas o escondidas. Ofrecemos nuestra ayuda y pasamos a dar apoyo a algunos dirigentes en diversas actividades para ubicar a sus familiares.

Llega la tarde, estamos en la curva del Diablo. El lugar del enfrentamiento ha quedado aparentemente abandonado. Los gallinazos en gran número sobrevuelan los cerros. Subimos y encontramos efectivos apostados en diversas partes del cerro con sus armas. Regresamos por
unas entrevistas, recopilamos las actas de la fiscalía donde indican que han soltado ya a gran parte de los detenidos. Pasamos una serie de nombres y otros datos a los amigos para que puedan ubicar a otros detenidos y prestar ayuda a los heridos.

Termina el día, evaluamos lo acontecido. Compartimos la información con todos los que podemos.

Finalmente, volvemos a casa. Dejamos la posta a muchos amigos y amigas que vienen llegando a seguir el trabajo. Otros, prometen también ir viniendo. Toda ayuda es importante.

Concluimos con algunas lecciones de vida que no olvidaremos:

El pueblo de Bagua es uno de los más solidarios que podemos conocer, saben dar hasta de donde no tienen y arriesgarse ellos mismos por personas que ni conocen.

En todo lugar hay amigos invaluables, unos conocidos y otros que no pensabas nunca encontrar, pero que se presentan en medio de las circunstancias más difíciles y saben darte una mano sin esperar nada a cambio.

Otra, muy importante, que nunca debemos olvidar y menos ahora: la violencia solamente genera más violencia.


[1] Memoria de conflicto del 5 de junio. Ciudad de Bagua, Región Amazonas.

Nota: Se han obviado detalles, nombres y otros datos dadas las circunstancias que vive nuestro país.

viernes, 12 de junio de 2009

Carta del CMI al presidente Alan García

Ginebra, 9 de junio del 2009

Su Excelencia,

El Consejo Mundial de Iglesias es una comunidad con 340 iglesias miembros en todo el mundo y representa más de 550 millones de cristianos. El Consejo Mundial de Iglesias expresa su compromiso guiado por:

  • el reconocimiento de la necesidad de aclarar y hacer justicia a los asuntos de negación, destrucción y humillación de las espiritualidades indígenas y sus valores ancestrales,
  • la afirmación del derecho de los pueblos indígenas de reclamar lo que les ha sido negado y amenazado con destrucción –su cultura, identidad, lenguas, símbolos culturales, territorios ancestrales, lugares sagrados–,
  • el respeto por el derecho de los pueblos indígenas a definir por ellos mismos su desarrollo político, económico, cultural y espiritual,
  • la afirmación de la responsabilidad de las iglesias de promover el conocimiento y preocupación de los asuntos de los pueblos indígenas,
  • la afirmación del rol importante de la educación en el desarrollo y entendimiento de un compromiso serio con las luchas de los pueblos indígenas, y
  • una apreciación de la sabiduría indígena y la distintiva contribución que los pueblos indígenas pueden hacer al desarrollo de nuevos enfoques, metodologías e instrumentos de conocimiento.

Le escribo para expresar nuestra profunda preocupación por la pérdida de vidas y desplazamiento violento de los pueblos indígenas Awajun y Wambis en Bagua, Perú el 5 de Junio de 2009. Toda vida es un regalo de Dios y por esa razón deploramos la ineptitud del gobierno peruano en resolver el conflicto sobre tierras e industrias extractivas en Bagua de una manera justa y pacífica.

Nos sumamos a la Organización de Estados Americanos, a Organizaciones Religiosas y a grupos de Derechos Humanos a lo largo del mundo en el repudio de esta violencia y en el llamado por una investigación internacional independiente. Así mismo estamos alarmados por los informes que hablan de los intentos de ocultar los cuerpos victimados para encubrir la verdad de la pérdida de las vidas.

Además, entendemos que este ataque trágico y violento no es sino uno más en una serie de acciones gubernamentales por abrogar los derechos de los pueblos indígenas en la amazonía peruana respecto a sus tierras y recursos. Los eventos del pasado 5 de junio fueron en respuesta a las protestas pacíficas surgidas a raíz del decreto 1090 que autoriza la venta y explotación de millones de hectáreas controladas por el gobierno a compañías privadas.

El Consejo Mundial de Iglesias ha permanecido en solidaridad con los pueblos indígenas del mundo y en la promoción y apoyo de la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas de las Naciones Unidas. El decreto 1090 y los recientes ataques en Bagua contradicen el espíritu y letra de la Declaración así como las recomendaciones de las Leyes Internaciones incluyendo la Convención 169 de la Organización Mundial del Trabajo.

Su estado y gobierno debe respetar y cumplir todas las obligaciones que surgen de los Instrumentos Legales Internacionales como signatario de las mismas.

De esta manera y muy respetuosamente le pedimos a usted así como al Congreso peruano a:

  • Ordenar el inmediato cese de la represión violenta contra los pueblos indígenas, quienes pacíficamente buscan el respeto de sus derechos,
  • Suspender el Estado de Emergencia,
  • Iniciar un sincero, fiel y significativo diálogo con las y los líderes indígenas para que de una manera pacífica y justa se resuelva el conflicto y se avance hacia la total aplicación de la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas, de la Convención 169 de la Organización Mundial del Trabajo en todas las leyes y prácticas de la República del Perú.

Juntamente al profeta Isaías y de acuerdo a los valores que su gobierno afirma, urgimos a que la aplicación de la justicia se garantice a favor de los pueblos indígenas y que su derecho legítimo así como sus aspiraciones sean apoyados. Como cristianas y cristianos creemos que “como la tierra produce su renuevo, y como el huerto hace brotar su semilla, así Yavé el Señor hará brotar su justicia y alabanza delante de todas las naciones” (Isaías 61:11).

Muy atentamente,

Rev. Dr. Samuel Kobia
Secretario general del CMI

Fuente: Consejo Mundial de Iglesias

Organizaciones evangélicas del mundo, exigen Paz y Justicia para las comunidades indígenas en el Perú

Representantes de organizaciones evangélicas de diversos países del mundo, ante la masacre sucedida en Amazonas, Perú, dieron a conocer una declaración donde expresan el dolor profundo por los hechos de violencia suscitados en el departamento de Amazonas que han ocasionado la muerte arbitraria de decenas de seres humanos, así como cientos de heridos.

"Convencidos de que la vida es un don de Dios, por lo cual debe ser respetada y protegida en cualquier circunstancia, deploramos que el Gobierno peruano no haya tenido la capacidad de resolver por la vía pacífica y justa la exigencia de las comunidades nativas respecto a la derogación de un conjunto de decretos legislativos que afectan sus legítimos derechos y que son inconstitucionales y violatorios de normas internacionales", expresan los firmantes.

Piden el cese inmediato de los enfrentamientos, torturas y secuestros; "y que en el más breve plazo se restablezca el diálogo, tomando en cuenta el derecho de los pueblos amazónicos a ser consultados sobre acciones que afectan su desarrollo, como lo indican tratados internacionales sobre derechos humanos, como el Convenio 169 de la OIT y la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas que el Perú ha impulsado y suscrito".

Quienes suscriben claman al Señor de la vida que frente al dolor lacerante que produce esta cruel situación, "su paz y justicia traiga consuelo y esperanza entre nuestros hermanos y hermanas de los pueblos amazónicos afectados, así como en las familias de los policías victimados y la población mestiza que ha sido afectada".

Nilton Niese por el Consejo Latinoamericano de Iglesias; Harold Segura por Visión Mundial; Nina Balmaceda por Advocates International Global Council – Latin America; Dennis Smith del Centro Evangélico de Estudios Pastorales en Centro America – Guatemala; Rev. Hector Laporta del Fourth Avenue United Methodist Church, Brooklyn, New York; Joel Cortés, Comisión Permanente de la Iglesia Evangélica Española; Ignacio Simal, Lupa Protestante - Ateneo Teológico, España y Alfonso Wieland Peace and Hope International, son los firmantes iniciales de este Pronunciamiento que puede ser apoyada a través de: roloperezv@gmail.com o al mail de
ALC: editora@alcnoticias.org

Fuente: ALC

Pronunciamiento sobre hechos en la Amazonía

Pronunciamiento sobre los hechos de violencia ocurridos en el departamento de Amazonas

El CONCILIO NACIONAL EVANGÉLICO DEL PERÚ (CONEP) y la FRATERNIDAD DE ASOCIACIONES DE IGLESIAS EVANGÉLICAS NATIVAS DE LA AMAZONIA PERUANA (FAIENAP) se dirigen a las autoridades del gobierno peruano y a la opinión pública para manifestar lo siguiente:

1. Lamentamos profundamente los hechos de violencia suscitados en el departamento de Amazonas que ha ocasionado pérdidas de vidas humanas, así como varios heridos y deploramos que el Gobierno no haya tenido la capacidad de resolver este conflicto por medios pacíficos. La vida es un don de Dios, por lo cual debe ser respetada y protegida en cualquier circunstancia, tanto la de las comunidades nativas como la de los policías.


2. Hacemos un llamado a la mesura e invocamos a que, de inmediato, cesen los enfrentamientos entre compatriotas y que en el más breve plazo se restablezca el diálogo como la vía más apropiada de solución, en el respeto de los procesos de Consulta Libre, Previa e Informada en el marco del Convenio 169 de la OIT y la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas que nuestro país ha impulsado y suscrito.

3. Exhortamos a las autoridades del país a tomar en cuenta el pedido que el Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de las Naciones Unidas hizo al Gobierno peruano de suspender inmediatamente el estado de sitio en contra de las comunidades y organizaciones indígenas y evitar cualquier acción, como la intervención militar, que podría aumentar el conflicto, asimismo cumplir con sus obligaciones nacionales e internacionales relativas a la protección de los derechos humanos, incluidos los derechos de los pueblos indígenas y defensores de los derechos humanos.

4. Invocamos al Congreso de la República a atender, en lo que les compete, con prontitud y consistencia, las solicitudes de los pueblos indígenas de respeto a sus derechos, las mismas que han venido siendo históricamente desatendidas.


Lima, 05 de junio del 2009


Consejo Directivo
CONCILIO NACIONAL EVANGÉLICO DEL PERÚ

CONEP e iglesias evangélicas de la amazonía peruana piden que cesen los enfrentamientos en Bagua

El Concilio Nacional Evangélico del Perú (CONEP) y la Fraternidad de Asociaciones de Iglesias Evangélicas Nativas de la Amazonía Peruana (FAIENAP) hicieron un llamado a las autoridades a que cesen los enfrentamientos en la localidad de Bagua, que ha dejado un saldo de más de 60 muertes el último fin de semana.

Por medio de un comunicado conjunto, tanto el CONEP como FAIENAP pidieron al gobierno que suspenda el estado de sitio en la zona, y la suspensión de toda intervención de las fuerzas armadas y la policía.

Tras lamentar “profundamente” los hechos violentos ocurridos en Bagua, ambas instituciones evangélicas deploraron que el gobierno del presidente Alan García “no haya tenido la capacidad de resolver este conflicto por medios pacíficos”.

También destacaron que la vida “es un don de Dios, por lo cual debe ser respetada y protegida en cualquier circunstancia, tanto la de las comunidades nativas como la de los policías”.

En ese sentido, pidieron que se restablezca el diálogo entre el Ejecutivo y los indígenas amazónicos, bajo el marco de la Consulta Libre, Previa e Informada en el marco del Convenio 169 de la OIT y la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas. Recordaron que son acuerdos “que nuestro país ha impulsado y suscrito”.

Además, solicitaron al gobierno tomar en cuenta el pedido del Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de la ONU, y que cumpla con obligaciones respecto a los derechos humanos de los indígenas y los de sus impulsores.

Por último, CONEP y FAIENAP invocaron que se atiendan “con prontitud y consistencia” los pedidos de respeto de los derechos de los indígenas, los cuales han sido “históricamente desatendidos”.

Fuente: Víctor Liza Jaramillo, ALC.